Sin duda, y tras leer esto, muchos verán lo cursi que puedo llegar a ser cuando escribo y expreso lo que siento...
Primeramente, estas líneas vienen de un sentimiento honesto y espero que así sea entendido...
Dicen que todo cambio es bueno... Yo no lo pensaba así hace tres años y medio atrás.
Cuando me mudé a Coquimbo, lo que pensaba era que había dejado mi vida atrás... que tenía que aprender a hacer amigos nuevamente y tambien aprender a como sobrevivir en ese "pueblo fantasma", como lo suponía que era.
Grande fue mi sorpresa cuando conocí la ciudad... También, he de mencionar que cuando entré al cole, pensé que me iba a hacer fácilmente amigos en el curso.
Fue así, hasta cierto punto. Creo que hoy es momento de relatar algunas cosas que me ocurrieron en ese año.
Tras dos semanas de clases en el nuevo colegio (al cual había ido yo misma a inscribirme, sorprendiéndome por esto), noté que la gente ya se alejaba de mí por el solo hecho de ser una "nerd sabelotodo". Con esto, mi autoestima bajó mucho más de lo debido... Hasta el punto en el cual me auto inflingía rasguños en los brazos durante los recreos, encerrada en el baño. Mis padres no conocen este punto de la historia.
Además, tuve la mala suerte de entrar a clases con una pierna enyesada por un accidente casero, así que fue para mayores las burlas que recibía por parte de mis compañeros y de MI PROFESORA, aunque no lo crean.
Pasados varios días, ya encontrándome completamente sola, conocí al que hoy es parte de mi familia, uno de los pilares fundamentales en mi mundo... a Anyo, mi queridísimo Nii-chan.
Yo juraba que él era del mismo curso que yo, y como suele ocurrir, empecé a desarrollar ciertos sentimientos hacia él aunque ni lo conociera. Un día, él fue el que se me acercó, pegándome un susto de aquellos a los que usualmente respondo con un zape o un chillido... Con eso me dí cuenta que ni siquiera había tenido el valor de acercarme a conversar con él.
La mayoria de las veces, no hago tratos con nadie, ya sea por miedo o por verguenza; Con Nii-chan fue diferente. Teníamos un tema en común: el anime.
Además de él, llegué a tener dos amigos más, con los cuales ya perdí contacto o veo una vez en un millón. Con uno de ellos protagonicé uno de los episodios épicamente fails de mi vida, resumiendo: CAÍDA FRENTE A TODO EL COLEGIO= ATAQUE DE VERGUENZA. -w-
Tras todo eso, a finales de año, me cambié de colegio llegando así al que sería el establecimiento en el cual agradezco enormemente haber entrado por todas las lindas personas que conocí. Terminé mis estudios en el Colegio de Artes Claudio Arrau, establecimiento educacional sustentado por el municipio de la ciudad; es decir, es uno de los típicos colegios populares, no es la gran cosa, como dirían algunos...
Sin embargo, fue uno de los mejores años que haya tenido en un colegio.
Aquí conocí a muchas personas que luego se transformarían en mis cercanos, aparte de Nii-chan... Estas personas son Mika (mi queridísima Unnie) y a quien conocí a principios del segundo semestre, Hokuu (el pequeño no tan pequeño).
Ambos formaban parte de mi mundo en ese colegio, siendo también del "mundillo", como Unnie suele llamarle.
Olvidaba comentar que con respecto a los sentimientos que habían nacido hacia Nii-chan, llegó el momento en el que se los hice saber... Por una parte, me sentí totalmente aliviada, pero por otra, pensaba en que él me iba a echar de su lado. Nunca ocurrió eso, y hasta el día de hoy somos amigos, grandes amigos.
Durante ese 2008, muchas cosas ocurrieron en mi vida, grandes momentos, siempre acompañada de mis amigos y mi familia, además de mis compañeros de curso a quienes tambien les tengo mucho cariño porque más que ser curso, éramos una familia.
Finalmente, llegó el momento de la despedida de mi tiempo como escolar, y así entré a la universidad, donde también hice poquitos amigos pero buenos. La primera fue Catalina, mi querida amiga amante de Radiohead... Esta niña tan peculiar no tenía nada de común conmigo, salvo tal vez... La música. Totalmente distintas, nos caímos bien de inmediato y comenzamos una amistad que tuvo altibajos (como todas), pero que aun sobrevive.
Menciono también a Eduardo, otro más parte de un frikismo que ni se le notaba ya que yacía escondido bajo su faceta de rockero hasta la médula... Vanesa, la primera chica que veía que era más baja que yo (sólo mido 1.52 -w-), pero no por eso era menos persona, una muy genial persona que siempre me retaba (era la mamá del grupo xD)... Priscila, la persona con la que nunca pude congeniar muy bien, ya que no la conocí del todo, pero igual una gran persona... y por último, la señorita Vicky y la segunda madre del grupo, Tania... Ambas, excelentes personas con todos.
Tras la llegada del segundo año, el grupo se disolvió aunque aún seguimos manteniendo contacto. Me quedé sola y ahi fue cuando conocí a Mery-chan (alumna de primero de la misma carrera que yo) y a mi "Onee-san", Yerthy o Lenalee, como le llamaba. Ambas parte del mundillo, y con las que mantenía más contacto además de Nii-chan y Unnie, ya que hablaba muy poquito con Hokuu.
Hasta ahora, seguimos siendo amigas con Onee-san, compartiendo muchos gustos y además ha sido parte de las locuras que me dan por hacer xD.
Creo que con esto he resumido muchas de las cosas antes de llegar a este punto...
Se me viene a la mente aquella historia que Nee-sama me enviara por una carta, la historia de Mayauru, el hada de las despedidas... La persona que sepa despedirse de otras con total afecto, será siempre la más amable del mundo.
Así que... Sí, esto es una despedida para aquellos con los que viví 3 años y medio de mi vida... Los mejores, sin duda alguna.
Me marcho, sí, pero con grandes recuerdos, que solo ustedes hicieron posible crear gracias a su personalidad que ha hecho que en mi corazón haya un espacio para cada uno de ustedes.
Tantas historias, locuras, travesuras, peleas, momentos tristes y alegres... Muchas cosas que, tengan por seguro, guardaré siempre como un tesoro y me acordarán que fue la cálida bienvenida que de principio no tuve, pero que de a poco se formó con cada uno de ustedes.
Por todo, muchas gracias... Y tengan en cuenta, que siempre los voy a recordar por lo que son, grandes personas.
Como cierre, quiero dedicarles una canción... Por todos los momentos alegres que tuvimos!
Esto no es un Sayounara... Es un Matta Ne, porque algún día volveremos a vernos!~
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